¿Jugamos a ver quién la tiene más larga?

¿Jugamos a ver quién la tiene más larga?

¡No seas [email protected]! Que no… que no se trata de “eso”… sino de la lista de seguidores de una cuenta en una red social, y en especial en Twitter.

En los últimos meses, en los que no he sido nada activo en mis redes, he visto como mi cuenta en Twitter iba variando; 2 arriba, 1 abajo, 2 abajo, 1 arriba… un vaivén permanente que se ha saldado con un empate técnico.

A todos nos gusta tenerla larga (¡la lista de seguidores!), pues todos tenemos nuestro ego, nuestra vanidad y nos sentimos “más importantes” cuanto más larga la tenemos (¡la lista de seguidores!). Somos animales sociales y buscamos el reconocimiento y valoración de los demás; de ahí deducimos que cuanto más larga la tengamos (¡la lista de seguidores!) mayor es nuestro reconocimiento social, más queridos y valorados somos.

Los “influencers”

Hay quien incluso alardea de tener una “gran influencia” porque la tiene muy larga (¡la lista de seguidores!)… Sin duda porque desconoce el significado exacto de la palabra influencia y de lo que tener influencia supone, confundiéndola con la simple popularidad o alcance.

De esta forma, además, existe una sobrevaloración de los famosos “influencers“, como si fueran el bálsamo de Fierabrás para cualquier marca, empresa u organización.

¿Qué es la influencia?

Influir no es tener alcance, ni popularidad, sino la capacidad de modificar pensamientos y comportamientos.

[DRAE → influir. (Del lat. influĕre). 2. intr. Dicho de una persona o de una cosa: Ejercer predominio, o fuerza moral. U. t. c. tr. ]

Implica tener una fuerza moral que hace que lo que el influyente dice o hace afecta a la forma de entender aquello de lo que habla y afecta a los comportamientos de los influidos.

Influir no es llegar a muchos, pero sí tener la capacidad de modificar los comportamientos de aquellos a los que llegas.

Y, en general, son muy pocas personas a las que les otorgamos ese reconocimiento moral como para tomar en consideración sus ideas y opiniones.

El followback

Pero volviendo al tema de la longitud, sí que es reconfortante, gratificante ver que la tienes muy larga (¡la lista de seguidores!). Y en términos de satisfacción personal, vale, aceptamos pulpo como animal de compañía. Todos tenemos un puntito de vanidad, que se ve halagada cuando la lista va creciendo.

Pero, ¡ojo!, insisto, eso no nos hace más influyentes. Simplemente, algo más populares.

Por eso, para tenerla más larga (¡la lista de seguidores!), son mucho los que emplean una técnica muy “falsa”, especialmente en Twitter: seguir a muchas cuentas con el objetivo de tener mucho “follow back” y así incrementar la lista de seguidores de una manera rápida, pero superficial.

Si de lo que hablas no me interesa, si tu perfil no me interesa… ¿por qué tendría que seguirte? O puede que, simplemente, no haya visto que has empezado a seguirme.

Y a quien utiliza esa técnica no le importa lo que dices, lo que compartes. Te sigue solamente buscando el follow back, solo para intentar hacer crecer su lista. Hay cuenta en Twitter que dicen seguir a cuatro, cinco, diez mil personas o más… ¿Alguien en su sano juicio se cree que leen algo de esos miles de seguidores? Seguro que tienen una lista secreta de aquellos poquitos a los que sí leen… los demás, puro “follow back“, puro espejismo, ilusión.

¡Sígueme, por favor!

En el caso de empresas y organizaciones, el caso me resulta mucho más sangrante; agencias de comunicación que, para justificar lo que cobran a sus clientes utilizan técnicas de este tipo, disparando a todo lo que se mueve, sin otro objetivos que hacer crecer la lista para justificar sus honorarios.

¿Por qué seguir a una empresa u organización cuyos productos/servicios están muy alejados de mis intereses? Salvo que sus publicaciones tengan algún interés para mi, no veo razón alguna para hacerlo. Y sé, todos sabemos, que la cuenta de una empresa u organización no está ahí para publicar contenidos muy diversos, sino que debe centrar sus esfuerzos precisamente en su campo de actividad.

También hay quien devuelve el follow pensando que que esa empresa u organización podría ser un cliente potencial.

¡Ja! Que ilusos…

El community management

En una empresa u organización de tamaño medio/grande (e incluso en muchas, muchas pequeñas), ¿quién lleva las redes sociales? ¿El director general, el de compras, el de recursos humanos… o nadie de ellos?

En principio, y casi con toda seguridad, ninguno de ellos.

En principio, y casi con toda seguridad, ninguno de ellos va a leer tus mensajes, tus tuits. En principio, y casi con toda seguridad, detrás de esas cuentas está una agencia de comunicación o un community manager independiente al que le importa un pimiento lo que digas, lo que pongas.

En principio, y casi con toda seguridad, agencias y community managers que justifican sus honorarios por la longitud de la lista. Y me refiero, en este caso, a quienes utilizan esta técnica, que por supuesto que hay agencias y community managers muy buenos.

Si quieres seguirme sígueme [¡y este sería un buen momento para hacerlo! Pincha aquí 😉 ] Pero si lo haces, hazlo porque te interesa lo que digo, lo que comparto. No esperes un follow back; lo haré si lo que dices me interesa, me atrae y me sirve.

¡Ah! Y si no tienes un ratio followers/following mayor que 3:1… ¡qué difícil será que te siga!

 

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