"Influencers" vs apóstoles

Influencers vs. apóstoles

Uno de los lugares más comunes en relación con las redes sociales es que hay que relacionarse con “influencers. Lo habrás leído cientos de veces en los cientos de posts que hay y que hablan de tanto de marketing como de generar marca personal —el celebérrimo branding personal—, y de cómo generar notoriedad, cómo “ser alguien” en el mundo.

Y lo mismo puedes aplicar esto a tu empresa, a tu negocio, a tu organización.

Según nos dicen, los “influencers” son aquellos que la tienen muy larga (la lista de seguidores), aquellos que, dado su alcance mediático, no ya solo deberíamos seguir, sino que deberían ser nuestra guía, nuestros “gurús” personales, aquellos en los que mirarnos para alcanzar la perfección.

Se supone que si tu o tu empresa se “relaciona” con ellos de la forma correcta podrás pasar a formar parte de ese selecto número de “influencers“, porque te harán la ola, te valorarán y tú o tu empresa pasaréis a ser “alguien” en el mundo.

O que conseguirás tener una mayor notoriedad, personal o de marca, porque en un momento dado han hablado de ti, de tu empresa, de tu producto, de tu servicio…

Craso error, amigo mío, craso error…

¿Qué es un influencer?

Los influencers en redes sociales :: Influencers vs. Apóstoles
¿Qué es un ‘influencer’?

Como ya he indicado, y especialmente en el mundo digital, se entiende por influencer” aquel que la tiene muy larga (la lista de seguidores).

Alguien que cuando habla, sus palabras tienen un gran alcance; un tuit suyo alcanza a miles o decenas de miles de personas, una publicación suya en Facebook tiene cienes y cienes de ‘me gusta’, comentarios, compartidos… Y su blog es leído por miles de personas.

De entrada, tendríamos que cuestionarnos estas métricas, especialmente el alcance de cada pieza de comunicación (cada tuit, cada publicación en Facebook, cada post en el blog)

En Twitter ya sabemos que un tuit no llega, ni de lejos, a todos los seguidores, sino a una pequeña fracción; salvo que contemos con las herramientas adecuadas y la habilidad necesaria, es difícil que alcance a más de un 5% de los seguidores. En el caso de retuits, la cifra se amplía, pero sólo en función de cómo de larga la tienen (la lista de seguidores) quienes lo hacen.

En Facebook… vamos a peor todavía. Hoy en día Facebook apenas muestra las publicaciones a una franja de entre el 3 y el 5% de los seguidores, y solamente cuando la publicación tiene muchos ‘likes’, comentarios y compartidos se consigue un alcance algo mejor.

Para conseguir esto último, los mensajes no ya solo tienen que estar cuidadosamente seleccionados —tanto en su contenido, como en el mensaje—, sino que además es siempre necesario tener en cuenta la presencia o no de nuestros seguidores en el momento de la publicación.

En cuanto a la publicación de un post en el blog, solamente al cabo de un tiempo más bien largo estaríamos en condiciones de ver el alcance, teniendo en cuenta más parámetros que la simple cifra del número de visualizaciones del mismo.

Como ves, aspectos bien cuestionables… y que es necesario valorar con frialdad.

Y, a continuación, surge una pregunta importante: ¿realmente los influencers tienen influencia?

¿Qué es la influencia?

¿Qué es la influencia? :: Influencers vs. Apóstoles
¿Qué es la influencia?

Según nuestro amigo el DRAE, influir es

2. intr. Dicho de una persona o de una cosa: Ejercer predominio, o fuerza moral.

Predominio o fuerza moral… palabras ambas muy interesantes, como habrás notado.

Ese ejercicio de predominio o fuerza moral nos llevan a concluir que una persona influyente es alguien capaz de modificar comportamientos, justamente por ese predominio, por esa fuerza moral que tiene sobre nosotros y que nos hace actuar de otra forma o elegir un producto a otro.

Pero solo si se da justamente esa circunstancia, que dicha persona tiene fuerza moral.

Repito…

la influencia es la capacidad de modificar comportamientos.

Por tanto, ¿de qué estamos hablando, de influencers, personas que ejercen influencia o simplemente de personas que tienen una cierta popularidad?

¿Debemos relacionarnos con “influencers”?

¿Debemos relacionarnos con "influencers"? :: Influencers vs. Apóstoles
¿Debemos relacionarnos con “influencers”?

Los influencers y la marca personal

Desde un punto de vista personal, relacionarse con “influencers” está bien, como lo está el relacionarse con (casi) todo el mundo.

Intentar relacionarse con ellos porque así “somos más”, simplemente supone que tenemos una visión de nosotros mismos en la que “somos menos”, nos minusvaloramos, y todos, todos, tenemos valor. Mucho.

Cada uno de nosotros somos únicos, únicos entre los más de 7.000.000.000 de personas que habitamos el planeta. Y eso, solo eso, ya nos da valor.

¿Quieres realmente sentirte “más”, descatar?

Aunque ya eres único —permíteme que insista… eres único—, el relacionarte con los “influencers” ni te va a hacer mejor, ni más único.

Admito que sí, que te va a permitir tener otro nivel de relación (en algunos casos), pero eso no te hace más único, ni más interesante, ni más importante de lo que ya eres.

Y tu, en el fondo, lo que tienes es envidia de los “influencers“, querrías ser uno de ellos… querrías que mucha gente tuviera el deseo de relacionarte contigo. Quieres sentirte importante, “influencer“. Quieres tenerla muy larga (la lista de seguidores).

¿Crees que el camino es relacionarte con “influencers“?

Pues no.

(Y ahora es cuando estás pensando… este se ha vuelto loco… este no sabe de lo que habla… todo lo que leo dice lo contrario…)

¡Fantástico!

Para leer lo anterior ya tienes muchos sitios… y la moda y las tendencias no son precisamente lo mío.

¿Entonces?

Entonces… dale la vuelta… y céntrate en los apóstoles.

Los influencers y la empresa

Continuamente se recomienda a las empresas que utilicen (o intenten utilizar) a los influencers a su favor; relaciónate con ellos, haz que hablen de ti…

Es posible que lo consigas y que hablen de ti… pero no olvides que esto tiene un precio. De igual forma que tiene un precio que un famoso aparezca en un anuncio en prensa, radio o televisión.

En segundo lugar, tendríamos que analizar y fijar los términos de esa ‘colaboración’; no es lo mismo un tuit (o una docena de ellos), que una publicación en Facebook o Instagram, que un post en su blog… Ya he comentado esto más arriba.

Y la pregunta clave para la mayoría de pequeñas empresas… ¿me sirve para vender? ¿voy a vender más por unos tuits, una foto en Instagram, una publicación en Facebook?

Una pregunta que pocos se hacen… obnubilados porque el influencer ha hablado de ellos… o porque estamos en trámites de que lo hagan.

El único caso en que me parece positivo y no tirar dinero es si esa ‘colaboración’ se refleja en un post en el blog del influencer, siempre y cuando el objetivo sea la creación de marca —el branding— y no la venta. Cuando menos ese contenido es permanente —salvo que el influencer decida borrarlo, o el blog desaparezca—, lo que favorece ese proceso de creación o mantenimiento de marca.

En este sentido debemos tener en cuenta que la creación de marca de ninguna manera sucede por un hecho puntual como la publicación de un artículo en un blog, sino que es un proceso largo, complejo y costoso en el que intervienen muchos, muchos factores.

Y, además, una marca potente no se construye con producto, se construye con valores.

Los Apóstoles

Influencers vs. Apóstoles :: Marketing en redes sociales
Los auténticos ‘influencers’ tienen apóstoles

¿Qué define —realmente— a un “influencer“?

No cuán larga la tiene (la lista de seguidores), sino la calidad de los mismos.

Porque un auténtico “influencer” no tiene seguidores, ¡tiene apóstoles!

¿Y esto qué es lo que es? —Léase con un acento ligeramente andaluz, para que tenga algo de gracia… 😉 —.

Un apóstol es, según el DRAE un

“Propagador de cualquier género de doctrina importante”, un “predicador”.

Alguien, por tanto, total y completamente comprometido con la causa. Alguien para quien el influencer supone un predominio, tiene fuerza moral sobre él, puede cambiar tu forma de pensar o actuar. Alguien que está deseando oír o leer tus palabras, saber de tí o de tu marca, para propagarlo en su entorno, en su ámbito de influencia.

Alguien para quien tu sí eres un “influencer“.

Alguien que va a propagar tus ideas y enseñanzas, las cualidades de tu marca, a los cuatro vientos, con pasión y entusiasmo.

Porque cree en ti, en tus palabras, en tus pensamientos, en tu forma de ver el mundo. Porque cree en tu marca.

¿Te suena Apple? ¿Te suena Tesla? ¿Te suena Zara? No solo tienen clientes, tienen apóstoles de la marca; muchos.

¿Y qué hacemos?

Por tanto… ¿hacia dónde dirigir los esfuerzos, hacia relacionarse con “influencers” o hacia crear una comunidad de apóstoles?

Nuestra capacidad, nuestro esfuerzo, es limitado. Tenemos que elegir.

Además, ¿crees que aquellos a los que tu consideras “influencers” se han preocupado por relacionarse con otros o han centrado sus esfuerzos en sus apóstoles?

Esta es mi reflexión de hoy, sin mayores expectativas.

Sobre cómo construir una comunidad de apóstoles… otro día. 😉

Y, sobre todo, no confundas influencia con popularidad.

Si has llegado hasta aquí, ¿qué opinas? Comenta y comparte sin miedo… 😉

(Última revisión: Septiembre/2016)

3 comentarios en “Influencers vs. apóstoles”

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