La in-utilidad de los blogtrips en turismo :: Marketing para turismo (Foto: Alex Berger / Flickr https://www.flickr.com/photos/virtualwayfarer/14170896755/)

La in-utilidad de los blogtrips en turismo

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En los últimos días he tenido la oportunidad (y suerte, también) de estar presente en una jornada de formación para el sector turístico. Puesto que es un tema en el que estoy trabajando —tanto en la gestión de marketing digital como en formación— no tenía ninguna duda en acudir, por cercanía e interés.

Siempre se aprende algo de los demás; o, como mínimo, se reafirman conocimientos o se adquieren nuevos puntos de vista sobre un determinado tema.

La jornada terminó con una mesa redonda de unas blogueras invitadas a hacer un blogtrip durante tres días; me resultó decepcionante, y no solo a mi.

La idea del blogtrip era, según me comentaron, no ya solo la típica de jalear a los cuatro vientos las bondades y maravillas del destino (en este caso, un microdestino turístico), sino que aportaran ideas de mejora dirigidas a los responsables del mismo.

Pero… vamos por partes…

¿Qué es un blogtrip?

El término blogtrip se viene utilizando desde hace ya algunos años para denominar un tipo de viaje organizado por los responsables de algún destino turístico en el que se invita a una serie de bloggers.

La idea es que éstos conozcan el territorio, sus atractivos y posibles actividades, para que lo vayan contando en sus redes sociales mientras se desarrolla el viaje, y posteriormente lo plasmen en un artículo en su blog relatando su experiencia, impresiones y valoración personal.

En la mayoría de los casos la entidad organizadora tiene que correr con todos los gastos, tanto de desplazamiento como de manutención, además de una remuneración para el blogger. El gratis et amore ha pasado a la historia en el caso de bloggers conocidos (los llamados ‘influencers‘)

Aparentes ventajas de un blogtrip para los organizadores

Los blogtrip son una herramienta que ha sido muy utilizada por los destinos turísticos en los últimos años.

Las aparentes ventajas que se afirma que tienen estos viajes organizados podrían resumirse en:

Son una forma rápida de promocionar un destino o una experiencia turística. Durante el blogtrip los bloggers, suben fotos y comentarios a sus cuentas en redes sociales: Instagram, Twitter, Facebook… con lo que se supone que sus seguidores en estas redes recibirán una serie de impactos —positivos—sobre el destino o la experiencia.

La publicación de un artículo en su blog sobre el destino y la experiencia tendrá un impacto temporal amplio, puesto que mientras ese artículo siga vivo tendrá lectores, y ayudará a la creación o mantenimiento de la marca del destino.

Durante el blogtrip se genera una gran cantidad de contenido relacionado con aquello que los organizadores quieren promocionar: movimiento en redes sociales, fotografías y vídeos y, sobre todo, una valoración directa de los servicios y experiencias de la zona.

La aparente influencia que estos bloggers tienen sobre su comunidad de seguidores podría traducirse en un incentivo para la visita al destino o para vivir algún tipo de experiencia debido a la recomendación de alguien a se quien ve de forma cercana: los bloggers de viajes.

¿Son reales estas ventajas de organizar un blogtrip?

Ni sí, ni no, sino todo lo contrario. Como todo en esta vida, hay que ponerlo en perspectiva y contexto.

Veamos una a una las supuestas ventajas y pongámolas en contexto.

Rapidez en la promoción del destino o experiencia.

Correcto, es así, Durante un corto período de tiempo estos bloggers inundan a sus seguidores en las redes con fotos, vídeos y comentarios, que a veces se convierte en un paroxismo comunicador que inunda a sus seguidores.

No son infrecuentes los ‘piques’ entre bloggers, cada uno de ellos intentando poner más fotos, más vídeos, más comentarios que el otro… de forma que si por desgracia sigues a más de uno de ellos tu stream de Twitter o tu muro de Facebook se termina convirtiendo en un auténtico spam.

¿Te imaginas ver 15, 20 veces en un día el mismo anuncio en televisión? ¿Cómo se te queda el cuerpo? No digamos ya si son 50 o 100 veces… que son los impactos que podríamos recibir fácilmente en un día de blogtrip si casualmente les estamos siguiendo a todos, algo relativamente fácil si nos sentimos muy atraídos por los viajes y el turismo.

Y no olvidemos que mañana, o pasado, estos bloggers estarán en otro destino o viviendo otra experiencia, haciendo exactamente lo mismo…

Por último, todos somos conscientes de la infoxicación en la que vivimos. Son miles y miles los impactos diarios que recibimos, tanto de redes sociales como fuera de ellas, y ni todos los impactos tienen —o les damos— la misma importancia, ni somos capaces de almacenar conscientemente todos ellos; apenas si alguno perdura cuando nos vamos a dormir.

Impacto temporal amplio

Si. Aquí sí que no tengo nada en contra. Los artículos en un blog tienen una vida amplia, mientras éste tenga vida —siga activo— o no sean borrados por el autor.

Si, además, tienen enlaces hacia la web del destino, contribuye al posicionamiento orgánico (SEO) de dicha web. Algo que, por otra parte, sólo tendrá un valor si los gestores de dicha web se han preocupado de que la misma cuente con los requisitos adecuados para su correcto posicionamiento.

También, en menor medida, contribuyen a la generación de marca, y a la generación de imagen, si están bien tratados y tienen un número de lectores suficientemente elevado.

Se genera una gran cantidad de contenido

Cierto. Imágenes, vídeos, comentarios… pero que sólo serán útiles para el destino si previamente se ha pactado —o firmado— la cesión permanente de los derechos de uso —exclusivos o no, eso da igual— a favor del organizador.

De otra forma, en el medio y largo plazo, todo ese material compartido en sus redes por los bloggers no pasará de ser un cohete más dentro de toda una colección de fuegos artificiales.

El ego bloggero

En principio, un blogger o bloguero es alguien que escribe en un blog. Desde ese punto de vista, yo también lo soy, puesto que tengo un blog y escribo en él.

Pero normalmente entendemos por blogger a aquél que se dedica de manera más o menos profesional al blog, que vive —o intenta vivir— del mismo.

Caso distinto es el de los periodistas que escriben de forma habitual en uno u otro medio —o varios— y que podríamos considerar que su conjunto de escritos también constituyen un blog.

Por lo demás, lo que me he encontrado es que los que aspiran a hacer del blog su medio de vida tienden a tener un ego enorme, superlativo. Lo mismo resulta ser una condición sine qua non para convertirte en blogger… No digo que sea ni bueno ni malo, simplemente describo mi percepción.

Esto a veces les lleva a situaciones que, bien analizadas, no suponen sino su descrédito y el de sus blogs, e indirectamente un perjuicio para quien les ha contratado, puesto que es fácil que se preocupen más de su propia imagen y promoción que de la del destino.

La in-dependencia

Comenzó la mesa redonda con una presentación de las bloggers, en la que cada una de ellas dio cuenta de sus cualidades y méritos para estar ahí, fuera del hecho de tenerla muy larga (la lista de seguidores).

Incidieron en algunas características que les avalavan (o avalan a los bloggers en general) para participar en dicho blogtrip.

No me quedé con todas las perlas que oí, pero aquí van algunas.

Doy una opinión crítica e imparcial

Primer insulto a la inteligencia de los presentes. Tu, querida blogger, no puedes hacerlo, ni aunque quieras; simplemente porque eres humana, porque no eres un robot.

Has sido invitada (primer subidón que te ha dado tu autoestima), te han pagado todos los gastos y te vas con dinero nuevo y fresco en el bolsillo. ¿Vas a morder la mano que te da de comer? ¡Ni de coña!

En primer lugar, porque si realmente eres crítica e imparcial habrás encontrado no ya puntos de mejora, sino lugares y experiencias que, simplemente, no te habrán gustado. ¡Es imposible que te guste todo!

¿Vas a reflejar lo negativo al igual que lo positivo, con imparcialidad y lejanía emocional y al mismo nivel? Ni hablar… te estás jugando que te inviten o no a próximos blogtrips… Ningún destino quiere que pongan a caldo alguno de sus lugares o experiencia.

Y, además, querida bloguera, eres humana. Y como humana tienes sentimientos que guían tus actos, en este caso tus palabras. Te guste o no, por el hecho de estar invitada, por estar ahí, por el trato especial que has recibido, dentro de ti, en lo más profundo, hay un agradecimiento… que se va a traducir en lo que digas y escribas.

Soy un turista más

Segundo insulto a la inteligencia. No, querida bloguera, no eres un turista más.

Te han recibido y agasajado a tu llegada… y eso no se hace con un turista normal

Te han preparado rutas y te han acompañado en ellas… y eso no le sucede a un turista normal

Has vivido experiencias preparadas para ti… y a eso no tiene acceso un turista normal

Te han dado toda clase de explicaciones sobre el lugar y su entorno… y a eso no le sucede a un turista normal

Solo eres un turista normal, y solo así, si vas por tu cuenta, sin ‘carnet de blogger, como uno más, pasando desapercibido y viviendo los mismos lugares y experiencias a las que tenemos acceso todos los demás.

Las aportaciones

Me explico… Como ya he dicho antes, una de las razones por invitar a las bloggers al blogtrip del que he hablado era señalar o indicar puntos de mejora del microdestino, y en la intervención que hicieron tuve que oír perlas como las que a continuación menciono y comento.

Falta de implicación del destino en la difusión de sus mensajes

Es decir, que los responsables de comunicación del destino no emplearon, en su opinión, suficiente entusiasmo, así como tampoco los propietarios de alojamientos y hostelería de la zona en la redifusión de los mensajes que iban colocando en sus redes durante la realización del blogtrip.

Por partes…

En este caso se trataba de un microdestino que sí, es posible, o no, que debiera haber puesto más entusiasmo en la difusión de los contenidos compartidos por las bloggers.

Ahora bien, si has sido invitada es porque tu, precisamente tu, eres quien la tiene larga (la lista de seguidores) y no las cuentas oficiales del microdestino. Un destino con suficientes seguidores en sus redes sociales no necesita de blogtrip alguno.

Por tanto, la redifusión de dichos mensajes más que influenciar en sus seguidores tiene el efecto de impulsarte más a ti, querida blogger, dándote a conocer entre los seguidores del microdestino, a quienes difícilmente vas a descubrir nada que no conozcan ya; por eso siguen a ese destino, porque de algún modo han llegado a conocerlo y les gusta.

Y si nos referimos a los responsables de comunicación del destino global, de la Comunidad Autónoma, con más razón. No es su función potenciarte a tí, querida blogger, sino contribuir al conocimiento global del destino, de sus atractivos, recursos y valores, de su agenda…

Tu cobras por potenciar el destino y, de forma indirecta, potenciar precisamente el seguimiento de las cuentas oficiales de dicho destino. ¿Lo has hecho?

Señalización insuficiente o mejorable

¡Coño, hemos descubierto la rueda gracias a ti!

¿Para eso necesitamos un blogtrip?

¿Para hacer, señalar algo que un técnico en turismo lleva en la sangre por su propia formación y experiencia y detecta en la distancia?

¿Para hacer notar algo que cualquier turista curioso e inquieto nota y puede transmitir a través de los múltiples canales que las administraciones tienes a disposición de los ciudadanos?

En fin…

Necesarias mejoras en la atención al visitante/turista

Idem eadem idem. No hacen falta más comentarios que los descritos en el punto anterior.

¿Necesitamos un blogtrip para que nos digan lo obvio? Se supone que, por experiencia, deberían ser capaces de aportar mucho más que simplemente ésto.

¿Se miden los resultados de un blogtrip?

Una cuestión sobre la que no tengo datos, lo desconozco, pero en todo caso, si tuviera que organizar un blogtrip tendría presente; es más, sería lo primero que tomaría en consideración, y exigiría, por contrato, que me fueran facilitados posteriormente.

Porque, afortunadamente, en internet se puede medir casi todo. Y, por tanto, se pueden tener los datos.

En cuanto al impacto en redes sociales, las estadísticas de las páginas de empresa de Facebook dan el dato exacto del alcance de cada publicación y número de personas diferentes que la han visto. Habría que pedirlo.

Twitter, por su parte, tiene también su particular sistema de estadísticas que nos informa del alcance real de cada publicación. No me valen otras herramientas. Y habría que pedirlo.

Por su parte, Instagram no da datos del alcance, pero sí que podemos medir el número de likes y comentarios que ha suscitado la imagen. Habría que pedirlo, para cada imagen subida. Existen algunas herramientas de analítica, pero son externas a Instagram y no estoy seguro de su ajuste con la realidad.

En cuanto al blog, es fácilmente medible el impacto con Google Analytics, por lo que habría que pedir el informe de visitas a la página reflejo del blogtrip, pero pasado un plazo de seis meses, para dar tiempo a que la publicación se indexe adecuadamente en Google. Y no tan solo el número de visitas, sino también el tiempo de permanencia en la página… es decir, si el artículo se ha leído efectivamente o no.

¿Cómo organizar un blogtrip?

Buena pregunta… a la que me voy a contestar a mi mismo.

Si yo tuviera que organizarlo no contaría con bloggers de turismo. No.

Me basaría en contar, invitar, contratar a personas reconocidas en su campo, en un campo ajeno al turismo; escritores habituales, personas con experiencia y éxito y amantes de los viajes que fueran, precisamente, un turista normal.

Por ejemplo, alguien reconocido en los social-media o en marketing, un escritor de tecnología, un arquitecto reconocido… Personas no vinculadas al turismo profesionalmente, pero con unas características humanas y profesionales que permitieran vivir el territorio y sus experiencias con otro punto de vista.

Y, salvo petición expresa de signo contrario, les dejaría vagar a sus anchas por el territorio, disfrutar libremente de las experiencias que puedan vivirse allí, dándoles las mismas indicaciones e información que recibiría un turista normal.

Nada de trato de favor… que lo vivieran a su aire, eligiendo y equivocándose, como todos hacemos cuando vamos a un destino, cuando somos turistas.

Pero con la seguridad de que su percepción, ajena al turismo y propia de de su especialidad, realmente nos aportaría mucha más información.

¿Qué opinas de los bloggers y los blogtrips? Comenta y comparte sin miedo… 😉

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