Sobre la planificación

Sobre la planificación

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Planificar no es nada más que elaborar un plan, un mapa que nos permita llegar a un destino: la finalidad, la meta para la que elaboramos el plan.

Parece claro que siempre va a ser mejor un plan, una planificación, que ningún plan, pues si no sabemos por dónde ir lo más probable es que terminemos totalmente perdidos. El plan es el mapa, la guía que nos marca por donde y cuando pasar; la hoja de ruta imprescindible en cualquier tipo de proyecto, ya sea personal, profesional o del trabajo del día a día.

Obvio es, además, que para establecer un plan necesitamos un objetivo, un lugar al que llegar. Si no sabemos a donde queremos ir ¿cómo vamos a elaborar un plan?

Pero eso es objeto de otro post… aquí sólo se exponen algunas reflexiones sobre qué es y qué supone la planificación.

Objetos de la planificación

Tres contextos diferentes en los que podemos hablar de planificación:

Planificación vital, entendida como aquella planificación relativa al largo plazo, de los proyectos vitales. Lo que uno quiere llegar a ser a medio/largo plazo

Planificación de proyectos, objetivos o metas, a corto o medio plazo.

Planificación profesional o de trabajo, en lo relativo a las metas y objetivos a corto plazo (relacionada con los proyectos y metas a medio plazo) e íntimamente ligada a la productividad personal.

Puesto que cada una de ellas tiene diferentes objetivos, cada una de ellas requiere una forma diferente de abordar la planificación, diferentes medios y tácticas.

Sobre planificación del trabajo y la productividad hay muchos grandes expertos, tanto en lo que a estrategias y tácticas se refiere, como en lo relativo a herramientas que se pueden utilizar.

Pero sobre lo que no resulta fácil encontrar información es sobre la planificación personal y de proyectos, al margen de las herramientas concretas que existen para la planificación y gestión de proyectos complejos como puede ser un proyecto de construcción o de ingeniería.

No obstante, sí que todos ellos encontramos similitudes operativas, como la descomposición en pequeños objetivos o metas (hitos), que contribuyen a alcanzar la meta definida.

Mide y analiza

Por último, y en todos los casos, siempre tenemos que establecer medios de control y verificación, formas de ‘medir’ si hemos alcanzado el objetivo y en qué medida: métricas de control. Comparar el momento/lugar en el que estamos en relación con el objetivo de la planificación.

En cualquier momento todos medir, si hemos establecido métricas, de qué forma nos estamos acercando, o no, al objetivo.

Y si no lo estamos alcanzando o nos estos alejando del mismo, analizar (¿los cinco porqués?) qué nos está desviando y qué medidas correctoras podemos/debemos tomar.

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