Frases a evitar para tener una mente más fuerte

Para tener una mente más fuerte, evita estas frases

¿Has oído alguna vez que las palabras tienen fuerza? Y, de hecho, la tienen, pues las palabras son capaces de cambiar el mundo, como tantas veces hemos visto a lo largo de la historia.

Seguramente también habrás oído la expresión “nunca digas nunca”, o incluso la habrás utilizado en más de una ocasión.

Y quizás tu mismo, al enfrentarte a algún reto, habrás dicho “no puedo”.

Frases poco o nada adecuadas, especialmente la última, ya que cuando usamos lenguaje negativo no solo estamos mal visto por los demás, sino que, además, pueden predisponer nuestro  comportamiento.

Así lo señala Bernard Roth, el director académico del Instituto de Diseño Hasso Plattner y profesor de Stanford, en su libro ‘El hábito del logro’, donde sugiere que con cambiar algunas simples palabras se puede tener más éxito.

Las palabras que utilizamos condicionan de alguna forma nuestras funciones cerebrales y nuestras creencias. Cambiando las palabras terminando por cambiar las creencias que tenemos y condicionan nuestra vida.

Siendo así, ¡ponte las pilas!. Cambia tu vocabulario negativo por estas otras frases palabras que pueden servirte para lograr tus metas. Como mínimo, te sentirás mejor.

1. No digas ‘tengo que hacerlo’; di ‘quiero hacerlo’.

Cambia estas frases de tu forma de hablar; cámbialas incluso cuando pienses en soledad.

De acuerdo con el profesor Roth, ésta es una forma efectiva de tener consciencia de lo que haces en tu vida.

A veces nos encontramos con actividades que tomamos por incómodas, desagradables o aburridas, y resultan así porque así lo hemos elegido a través del lenguaje. Sin darnos cuenta nosotros mismos desarrollamos barreras ante determinadas actividades.

Por ejemplo, con seguridad alguna vez habrás tenido que estudiar alguna materia que no te apetecía, pero era imprescindible para completar alguna formación. Lo hiciste, a desgana, no porque fuera una decisión tuya, sino por obligación de cara a conseguir el título.

Por ejemplo, igual tuviste que hacer un curso para aprender inglés, requisito necesario para poderse alcanzar un título o un trabajo. Y, quizás, en el proceso descubriste que disfrutabas de ese aprendizaje, además de descubrir beneficios como poder leer libros en inglés y comunicarte con extranjeros.

Es decir, entendiste que el beneficio de aprender el idioma era mayor que la incomodidad de asistir a las clases que tanto odiabas.

¿Cómo hubiera sido ese aprendizaje desde el principio si en vez de pensar ‘tengo que hacerlo’ hubieras pensado o dicho ‘quiero hacerlo’? Con toda seguridad, mucho más placentero y eficaz. Y te hubieras sentido mejor desde el principio.

2. En vez de decir ‘pero’, di ‘y’.

Un ‘pero’ —casi— siempre es una excusa. A la inversa, casi todas las excusas van acompañadas de un ‘pero’.

Por ejemplo, en vez de decir “quiero ir a la fiesta, pero tengo que terminar el trabajo”, di “quiero ir a la fiesta, y tengo que terminar el trabajo”.

Las dos actividades no tienen por qué ser contrapuestas ni excluyentes sí. El ‘pero’ es una trampa de nuestro cerebro, que no quiere trabajar, no le gustan los esfuerzos. Y cambiando la frase —cambiando el ‘pero’ por el ‘y’— le hacemos ver a nuestro cerebro que es posible encontrar una solución.

Al usar la palabra ‘pero’ estamos cerrando posibilidades; usando el ‘y’ las abrimos.

Generalmente lo que sigue después de un ‘pero’ es una improvisación, una excusa, una serie de razonamientos falsos que nos bloquean para evitar encontrar soluciones.

Cuando usamos ‘y’ le estamos dando la misma importancia a las dos partes de la frase, y así serán procesadas por nuestro cerebro.

En buena parte de las ocasiones la solución no es tan lejana; siguiendo con el ejemplo anterior, podríamos pensar en llegar a la fiesta antes, o buscar la manera de hacer el trabajo más eficientemente y terminarlo con el tiempo necesario para acudir a la fiesta.

3. Cambia el ‘no puedo’, por ‘no lo haré’.

El ‘no puedo’ es quizás la frase negativa más común. ¿Realmente has llevado tus capacidades al límite? Es muy probable que no, y por eso es importante arrancar esta frase para siempre de nuestro lenguaje, ya que nos está inculcando falsas creencias.

Es posible que no encuentres muchas diferencias entre decir “no puedo dejar de respirar” y “no dejaré de respirar”. Sin embargo, el simple cambio del ‘no puedo’ a ‘no lo haré’ te hace sentir más poderoso.

Pues no poder hacer algo implica que eres una persona que necesita ayuda, que la tarea está fuera de tu alcance. En cambio no querer hacer algo significa que  eliges no hacerlo, que eres una persona que controla sus decisiones de acuerdo a sus ambiciones.

Estos cambios en el lenguaje son una pieza importante para resolver problemas, te conducen a comunicarte contigo mismo y tener presente posibilidades y oportunidades.

Al emplear de forma consciente esta estrategia estás desafiando a la forma automática en la que piensas y percibes las cosas, que se ha desarrollado de acuerdo con experiencias negativas anteriores.

Al usar un lenguaje diferente es más fácil darse cuenta que algunos problemas no son tan difíciles de resolver.

Lo importante es tener control sobre tus creencias, ya que eres todo aquello que crees, todo aquello que forma parte de tus creencias.

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